ETAPA 6. JUEVES, 7 DE JULIO DE 2022. TÁBARA – A MEZQUITA. 114 kms.

Se abre el telón de la magia, el escenario de las meigas y las santas compañas; entramos en tierras de orujos y conjuros, corredoiras, aldeas, pulpo, empanada, caldo, gaitas y panderetas. ¡ENTRAMOS EN GALICIA! ¡DIOS, EN GALICIA!

Padornelo, primero, y A Canda, después, zarandearán a los inocentes y entregados ciclistas de Ultreya que, sin saberlo o conscientes de ello, están adentrándose, pedalada a pedalada, un el rompepiernas que supondrá el macizo galaico. Un sube y baja constante desde altos de colinas a fondos de riberas frescas o, más bien, frías a primeras horas de la mañana.

Esta etapa discurrirá principalmente por dos carreteras: La N-631, algo peligrosa, sin arcén y en mal estado, nos paseará por tierras de lobos. Nos llevará por las zonas más despobladas de Zamora, sin grandes desniveles y rodeado de extensiones de matorral bajo y bosquetes entre aristas de pizarras y escasísimas poblaciones. Y, luego, la N-525, carretera más segura por contar con arcén y estar desdoblada por la autovía que lleva a Santiago. En esta nacional la expedición ciclista disfrutará del paso por preciosos pueblos zamoranos, comenzando, poco a poco, a afrontar ondulaciones del terreno que anuncian la aproximación a los dos importantes compromisos montañosos de la jornada. Tras pasar junto a la hermosa Puebla de Sanabria, sin tiempo para pensarlo mucho, los ciclistas se verán, cara a cara, con Padornelo. Un puerto que no es especialmente intenso, pero que sirve como aviso de lo que se esconde tras este precioso telón verde. El segundo en escena no se dejará esperar; A Canda se encadena sin anestesia. Un poco más intenso que Padornelo pero más corto. Un poco más gallego y menos castellano. A Mezquita, puerta de Galicia, abre sus brazos al Movimiento Ultreya.